De mi ingreso a Radiogrupo
Llegar a Radiogrupo es, por mucho, lo más importante que ha ocurrido en mi carrera.
Hablamos de la XHBI (antes XEBI), la estación que, con apenas una década de vida, escuchaba por mi propia iniciativa en mi habitación.
Quiero ser periodista desde que tengo memoria. Cada vez que alguien me pregunta cómo surgió mi interés por este oficio, respondo: “No sé, ya nací así”. Y es que es difícil explicar qué hacía que un niño eligiera sintonizar el 790 de AM en una vieja grabadora.
Mientras mis compañeros de escuela escuchaban las estaciones juveniles donde sonaban los grupos más populares de principios del milenio: Belanova, Belinda, RBD, Kudai, Julieta Venegas, La Quinta Estación, Avril Lavigne, Britney Spears, Maroon 5 o los primeros éxitos de Taylor Swift; yo elegía las noticias y los programas de entretenimiento que, ocasionalmente, eran interrumpidos por una grabación que decía: “Esta es una transmisión especial de Radio BI”, seguida de la voz, casi siempre, de Juan Luis Díaz.
Esos cortes me emocionaban. Algo importante había ocurrido en mi ciudad, mi pequeña ciudad de Aguascalientes, y yo lo iba a saber al momento: un tiroteo, un accidente aparatoso o una decisión política importante.
Aunque era obvio que me apasionaba esto, todavía no sabía que iba a terminar eligiendo el periodismo como profesión. Pero algo dentro de mí me hacía tener la certeza de que, algún día, mi voz sonaría en el 790 de AM.
El día llegó unos 20 años más tarde. La frecuencia ya no era el 790 de AM, sino el 88.7 de FM.
El 13 de noviembre del 2025 me atreví, por primera vez, a tocar la puerta de Radiogrupo en busca de una oportunidad. Llevé mi currículum y un reportaje grabado, listo para ser transmitido, sobre el crecimiento acelerado del número de automóviles en una ciudad que no tenía la trazabilidad ni la capacidad urbana para sostener a un tráfico tan denso.
El reportaje le gustó a Rocío Gutiérrez, la directora de noticias, y salió al aire en el noticiero Buenos Días Aguascalientes del 18 de noviembre. Para ese momento yo ya tenía experiencia en televisión, había salido al aire a nivel local y nacional, pero me emocionaba como si fuera la primera vez, porque ahora no era cualquier canal, ahora era la BI.
Supe que mi trabajo era bueno cuando escuché los comentarios del público. Casi todos opinaban sobre mi reportaje, sobre el tráfico en Aguascalientes, sobre posibles soluciones. El tema fue la conversación de toda una ciudad, por un breve momento de la mañana.
Unos meses después, Radiogrupo me abrió las puertas —literalmente—. Probablemente, si alguno de mis compañeros lee esto se reirá al enterarse de que algo tan cotidiano para ellos, como abrir las puertas de la empresa acercando mi rostro a un aparato de reconocimiento facial, hace que yo me sienta realizado.
Pero, en mis primeros días haciendo noticias para BI me he dado cuenta de algo. “¿Cuántos años llevas reporteando?”, me preguntaron mis compañeros en la sala de redacción. “Casi once”, respondí, provocándoles sorpresa porque, al parecer, creían que tenía una década menos de edad de la que realmente tengo. Pero también porque, con esa trayectoria, se esperaría mucho de mí.
Lo que no imaginan es que nunca antes he sentido miedo de entrar a un medio de comunicación, como lo sentí con BI. Es una estación que respeto demasiado, no sólo por lo talentosas e increíblemente inteligentes que son todas y cada una de mis compañeras y compañeros, sino porque es una estación que, desde que la escucho, ha hecho un periodismo con un altísimo rigor, uno que no estoy acostumbrado a hacer.
BI está cumpliendo 90 años. La revista Blanco & Negro publicó esta semana una sesión fotográfica con todos los periodistas y locutores de las seis estaciones de la empresa (105 Digital, Magia 101, UVA 90.5, La Invasora, Radio BI y La Poderosa). Yo llegué tarde para la foto, pero sería una mentira salir en ella sin haber formado parte real de su historia.
La XEBI Radio Central inició transmisiones el 6 de septiembre de 1936, sólo seis años después de la XEW. Me pregunto si el centenar de personas que trabajan ahí a diario son conscientes de dónde están pisando sus pies. Yo temo no estar a la altura, por supuesto. Y no sé cuánto tiempo tendré el privilegio de estar aquí, pero llegué con mucho entusiasmo, con ganas de aprender, y con una sensación que no me esperaba: Tengo once años de carrera, pero siento que mi verdadera carrera apenas comienza.

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