El municipio 13, ¿inviable? El debate sobre dividir la capital de Aguascalientes
Especialistas advierten del riesgo de convertir al oriente de Aguascalientes en una región como Iztapalapa.
La idea surgió durante una emisión del programa de opinión "Más allá de la Noticia". En cuestión de días, comenzó a ser el centro de la conversación cotidiana de los aguascalentenses, los políticos y los medios de comunicación: ¿debería el oriente de la capital convertirse en un nuevo municipio?
No existe una iniciativa formal en el Congreso ni un proceso legal en marcha. Sin embargo, el planteamiento del diputado Salvador Alcalá abrió una discusión que abre una de las preguntas más profundas sobre el desarrollo urbano de la ciudad: ¿el crecimiento del oriente requiere más autonomía o una integración más estrecha con el resto de la capital?
La reacción más llamativa vino del secretario de Desarrollo Urbano del municipio de Aguascalientes, Óscar Tristán Rodríguez, quien advirtió que una decisión de ese tipo debería analizarse con cautela. “Lamentablemente, en Aguascalientes el oriente se llenó de puras viviendas económicas y no hubo mezcla de otros usos del suelo. Entonces crear un municipio así, pues luego a lo mejor estaríamos pensando en un Iztapalapa o Ciudad Nezahualcóyotl”, dijo a los medios que lo cuestionaron durante el programa "Miércoles Ciudadano".
La comparación no pasó desapercibida
Iztapalapa y Ciudad Nezahualcóyotl son dos de los municipios conurbados más poblados de la gran megalópolis capital del país. Durante décadas fueron presentados como ejemplos de crecimiento acelerado, alta densidad poblacional y concentración de vivienda popular. En ambos casos, millones de personas llegaron atraídas por la posibilidad de acceder a una casa propia a precios accesibles, mientras la infraestructura, los servicios y las oportunidades económicas intentaban —a marchas forzadas— seguir el ritmo de la rápida expansión urbana.
Sin embargo, la referencia de Tristán no parece apuntar únicamente a la pobreza o a la inseguridad. Lo que describe es un fenómeno conocido por urbanistas y especialistas como "segregación socioespacial", un término que se refiere a la alta concentración de población con bajos ingresos en una misma zona.
Durante años, el oriente de Aguascalientes se convirtió en el principal destino de grandes desarrollos habitacionales de interés social. Fraccionamientos como Villas de Nuestra Señora de la Asunción crecieron hasta convertirse en uno de los asentamientos más poblados del municipio. Diversos análisis locales han llegado a estimar que, sumando Villas y otras colonias cercanas, el oriente concentra más del 60% la población de la capital.
El problema, según diversos especialistas en desarrollo urbano, aparece cuando el crecimiento habitacional no es acompañado por una mezcla suficiente de industrias, empleos, servicios, universidades, áreas comerciales y equipamiento público. Las ciudades terminan generando enormes zonas residenciales cuyos habitantes deben desplazarse diariamente hacia otros puntos para trabajar, estudiar o acceder a determinados servicios.
Eso fue precisamente lo que ocurrió durante décadas en Ciudad Nezahualcóyotl. Académicos describieron al municipio mexiquense como una gigantesca periferia obrera construida más rápido de lo que podían llegar la infraestructura y los servicios. Con el tiempo, Neza logró consolidar una economía propia basada en el comercio y los servicios, pero durante años fue considerada una clásica “ciudad dormitorio”.
¿El oriente de Aguascalientes enfrenta un riesgo similar?
Los datos muestran una realidad compleja. Villas de Nuestra Señora de la Asunción concentra miles de habitantes y una actividad comercial importante para la zona. El propio Ayuntamiento ha destacado la relevancia económica de su mercado municipal como punto de abastecimiento y generación de empleo para el oriente de la ciudad.
Pero también existen indicadores que reflejan desafíos estructurales. Estudios sociodemográficos identifican una limitada presencia de establecimientos económicos fuera del comercio minorista y niveles de ingreso inferiores a los de otras zonas urbanas.
Desde esa perspectiva, quienes cuestionan la creación de un nuevo municipio sostienen que una separación administrativa podría profundizar problemas ya existentes. Un municipio requiere ingresos propios para financiar seguridad pública, alumbrado, mantenimiento urbano, parques, servicios y obra pública. Si la mayor parte de su territorio es habitacional y depende de otras zonas para generar actividad económica, la viabilidad financiera, entonces, se vuelve difícil de alcanzar.
La alternativa: un proyecto de integración
“Más bien, esas zonas había que fortalecerlas con proyectos como la Línea Verde y ligarlas a la ciudad”, propuso el secretario de Desarrollo Urbano. La Línea Verde se ha convertido en uno de los principales símbolos de intervención urbana en el oriente de Aguascalientes. El corredor atraviesa varios kilómetros de colonias populares y fue concebido precisamente para acercar espacios públicos, recreación y servicios a una zona históricamente marginada de los grandes proyectos urbanos.
La discusión de fondo, entonces, no parece ser solamente administrativa. Detrás de la pregunta sobre un eventual municipio 13 se encuentra otra mucho más relevante: si los problemas del oriente se resuelven separándolo del resto de la ciudad o integrándolo mejor. La experiencia de las grandes periferias mexicanas ofrece una lección. Territorios como Iztapalapa o Nezahualcóyotl no enfrentaron dificultades por existir como entidades propias, sino por décadas de crecimiento urbano desordenado, insuficiencia de infraestructura y concentración de población vulnerable.
Por ahora, la propuesta no existe más allá del debate mediático. Pero la conversación ha servido para poner sobre la mesa una realidad que pocas veces se discute: el futuro de Aguascalientes dependerá en buena medida de lo que ocurra en el oriente de la ciudad, donde viven cientos de miles de personas y donde se juega una parte importante de la desigualdad urbana del estado.

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